INTERVALOS VISUALES, RANURAS, ESPIRALES Y PINHOLES LIGADOS AL CUERPOPlanificador de taller

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Introducción (descripción) del taller

Dos días después volví a entrenar en el muro y haciendo saque. Al practicar el saque había perdido la imagen del codo derecho en la ventana con la mano derecha como ventana para mirar la la bola.

Si me agachaba acercando la cabeza al piso, mirando al cielo dejaba de ver el codo, al mismo tiempo que sentía un pequeño lumbago. Seguí intentándolo y conectando el lumbago con el ano, algo que ya me habia funcionado al bailar y ese anclaje del vector II desde el ano como lo describí antes no solo me quitó el lumbago sino que me permitió ver de nuevo el codo derecho. Pero además ese vector II bajó hasta las rodillas que me antes me dolian al bajar y el vector II se expresó aún mejor en el equivalente en los tobillos de la bandeleta transversa, me permitía impulsar el giro lateral desde los pies y la raqueta podía GIRAR ahora sí, desde atrás y a la derecha pasando por mi campo visual ET, impactando CHUNG y siguiendo su GIRAR hacia la izquierda. Este anclaje de las ventanas e hilos visuales al cuerpo y su cambio con el sentir, me recordó algo que había notado en una persona muy cercana de 36 años que era mala lectora, porque  desde la escuela le pasaba que si quería leer algo debía poner una regla debajo del renglón para no perder de vista del renglón en el que estaba. La puse a leer sin regla y fruncía los párpados y los cerraba intentando no perder el renglón, pero al entender algo de lo que el texto decía, ese cambio de energía que da la comprensión, le cambió la ventana de hilos por la que sus párpados tensos le servían a manera de regla para no perder el renglón y al comprender se le perdió el renglón aunque no había cambiado la postura de los párpados. El lumbago en mi y la comprensión de lo leído en ella, cambiaba los hilos, el intervalo o ventana por donde ambos enfocabamos. Al regresar a casa y cantar con mi mama por telefono, tocando la guitarra como ya es costumbre. Seguía sensible a la posición de los dedos en cada cuerda y además pude notar que la guitarra, como mi enfoque, tiene dos ventanas extremas: el Mi de la cuerda de arriba y el Mi de la última de abajo. Ambos con una diferencia o intervalo de 8va y en las canciones más simples, los dedos se van turnando por las cuerdas intermedias por intervalos de ½, 2da, 3ra 4ta y 5ta. Si me concentraba a  sentir mis dedos como lo pude sentir dos días antes, esta vez  además de esa certeza en la postura podía ver en el entrecejo y con los ojos cerrados que los dos notas extremas de la cuerda de abajo, el  Mi alto y la de arriba el MI bajo me hacían resonar un hilo cercano la alta y uno lejano la baja y entre esa ventana o diferencial de hilos se organizaban los demás hilos o notas cambiantes con cada cambio en la melodía. Las muecas que todos hacemos al cantar son los resonadores faciales acordes a ese intervalo fijo entre el MI de arriba y el de abajo. Un guitarrista entrenado en una melodía específica, suele hacer las mismas muecas y posturas de cabeza en las mismas notas. Podríamos decir con la lógica que estamos hilando que es más “adicto” a esa danza de sus muecas que a la guitarra en sí. Un tenista tiene memorizadas las diferentes ventanas entre hilos, manos, raqueta y bola por las que mira ET y golpea CHONG, tan nítidamente estereotipadas como ese guitarrista. Por esta correlación espaciotemporal xyzt (ET) es que un músico con oído absoluto es capaz de reconocer que nota y de qué octava es un sonido que le preguntan. Aunque un buen guitarrista o tenista ya no solo se apoyan en sus muecas, se apoyan en las otras cuerdas que hacen intervalos con aquellas... y en las diferentes posiciones alturas o rotaciones de la bola en caso del tenista o voleibolista, beisbolista, etc... Musicos y tenistas se apoyan en estas ventanas o intervalos de hilos pero no los saben. Son analfabetas sensibles, son más fácilmente víctimas de sus ritmos tanto más mientras más fieles sean sus instrumentos corporales sensibles. Músicos y deportistas extremos caen fácilmente en la adicción. Cuando se usan las gafas de hilos y ranuras y además se marcan esas ventanas que vengo describiendo con los mantram ET, GIRAR, CHONG, GIRAR VA LA TUNG, los intervalos temporales entre el canto del ET y el del CHONG se ligan a ventanas o espacios xyzt entre la bola, las gafas, las manos y la raqueta, con una pixelación  o HD, altadefinición cada vez más nítida. Así que empiece, entrese con-siente-mente, puede empezar a tener certeza de lo que se siente pues los hilos se ubican en un “catapiz” ET o coordenada 3D del campo visual si y solo sí muchos otros resonadores lo acompañan con su ET, GIRAR, CHONG, GIRAR VA LA TUNG en el cuerpo, en los 7 chacras.

Como lo he ilustrado en este bloque, a cada sensación o resonador le resuena un intervalo visual o un diferencial entre dos hilos, la música es un moverse con saltos rítmicos de enfoques y muecas por intervalos dentro de este intervalo. Cambios de intervalos nos hacen sentir, cambios en el sentir nos cambian los enfoques


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